INAUGURACIÓN DE LA
ALMA LLANERA
Por: Juan Carlos de la Madrid
![]() |
El Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Gijón Manuel Muruais y los escritores Luis Sepúlveda y José Manuel Fajardo recorriendo las instalaciones de la biblioteca. |
Quizá algún lector pueda sentirse atraído por el título buscando contenidos que no encontrará en este artículo. Así que me gustaría dejar clara una cosa desde el principio: para que les voy a engañar... yo no nací en una ribera del Arauca vibrador, ni nada por el estilo, qué le vamos a hacer.
Muy lejos de mi intención queda, por tanto, contarles cosas que ya de sobra conocen, ni traerles informaciones de Venezuela de las que yo mismo no dispongo. Pero igualmente mentiría si les dijera que nada sé de aquel país y, sobre todo, que no tengo ahora posibilidades de saber mucho más.
Este el asunto primordial, la cercanía de Venezuela a Gijón por medio de una iniciativa única: la inauguración de la Biblioteca Venezolana "Uslar Pietri" en nuestro Centro Municipal de El Coto.
Ese día ya ha quedado anotado en la todavía corta y muy modesta historia de este Centro. Jamás olvidaré las sorprendidas caras de la concurrencia cuando, en medio de gran expectación y de la representación oficial del Segundo Salón del Libro Iberoamericano, José Luis García Gutiérrez, que, como buen jugador de ventaja, se había guardado en la manga la carta del maestro Uslar Pietri, procedió a leerla ante una sorprendida y emocionada concurrencia. Fue un acto sencillo, pero lleno de contenido y aún de misterio.
Era la traca final de un acontecimiento que se venía preparando desde hacía tiempo en Araguaney y en la biblioteca de El Coto. Fui testigo de meses de gestiones, rastreos en instituciones y búsqueda de libros de mil formas posibles. Las gentes de esta Asociación, tan acostumbradas a vadear el Atlántico en ambos sentidos, lo cruzaron más que nunca, de verdad o por internet, para traer hasta El Coto una parte rica y densa de la cultura venezolana, que aquí fue catalogada con precisión por Ana Alonso.
Por eso para nosotros ha tenido tanta importancia esta iniciativa. Un centro integrado como el nuestro debe ser ante todo un gran cuerpo por el que circule con pujanza un fluido vital que alimente todos sus proyectos, ayudándole a conseguir cualquier objetivo que persiga. Son personas las que dirigen y a las que van dirigidos todos nuestros proyectos, ya que trabajamos para atender, de todas las maneras que conocemos, a los ciudadanos. Y personas son también las que, como los hombres y mujeres de Araguaney, deben nutrir con su generosa colaboración nuestra existencia.
Y como todo cuerpo tiene un corazón, para nosotros una parte de ese corazón está en su biblioteca. Pero, si las bibliotecas tienen alma, es seguro que desde ahora la de El Coto es un alma llanera.